sábado, 2 de enero de 2016

Veintiuno.

Cuando aterricé en Dublin ya estaba hecho, si o si la veia.
Queria coger mi maleta y salir del avión, me estaba poniendo nerviosa porque ni si quiera sabía que iba a estar visible al momento.
Salí por la calle, cosa que no había hecho nunca y me puse mas histerica.
Kilométricos pasillos me alejaban de ella en ese momento, no dejaba de andar y no llegaba el momento de verla.
Llegué al punto de llegada exacto donde miles de caras estaban pendientes de las personas que llegaban.
Yo no veia su preciosa cara, miraba para los lados y no estaba.
Alfinal vi como un ramo de rosas se acercaba a mi, con prisa. Era ella.
No dude en correr los pocos metros que nos distanciaban y nos abrazamos.
No quería soltarla, porfin la estaba tomando, porfin le estaba oliendo, ese perfecto olor a 'Amor Amor' no se me olvida jamás.
Quería mirarle sus preciosos ojitos, notaba que estaba llorando.
Estaba eufórica, no podía contener la sonrisa. Rebosaba felicidad.
Me habló. Y ahí empezó lo raro, tenia la voz diferente, era una sensación extraña.
No me creía que la estuviese viendo, tenía tantas ganas..
Me hablaba y solo podía sentir que no era real.
Era mucho tiempo sin sentirla, sin tenerla enfrente en carne y hueso.
Pasaban los minutos y porfin nos encontrábamos en la misma calle y esta vez, bajo el cielo de Dublín.
Me sentía diferente a todas las demás, la única capaz de hacer esa locura de irme 2 dias antes de que viniese.
No podria haberme quedado en una simple bienvenida en cualquier aeropuerto de españa, yo tenia que ir y ver el sitio donde por mucho tiempo ha estado ella.
Llegamos a Dublín, en el típico bus de 2 pisos de allí y era precioso.
Yo seguía mirandole tan extraña como miraba cada escaparate de la ciudad, era todo nuevo para mi, y la sensación de volver a verla no la cambio por nada en este mundo.
Pasamos un dia tranquilo paseando por el Norte de Dublín, aquello era grande y con un monton de gente.
Llegó la noche bastante rápido y cogimos el bus numero 44, directo a su pueblo.
Sentía muchas ganas de no parar de besarla, cada beso se me iba haciendo mas natural, menos raro.
Estaba claro que mucho más tampoco ibamos a aguantar, la ida en bus pasó bastante rápido, la verdad.
Una vez allí, llegamos a casa pasando por un cementerio, allí lo mas normal del mundo mientras que yo era la primera vez que atravesaba uno.
Entramos por casa y estaba la familia, y como me habia dicho era tipico saludar con un 'Nice to meet you' asique lo hice.
Después, cenamos, los 'yatecomo' que no dude en llevar ya que se vuelve loca.
Despues de cenar se notaba que tenia ganas de tener una conversación con alguien en castellano, porque nos pasamos bastante tiempo hablando.
Nos fuimos a la cama, y cada cez me sentía mas como en casa. Besarle se me hacía perfecto y de acariciarle no me iba a olvidar y mis manos tampoco.
Notaba ese colorcito que te da alguien cuando tienes mucho frio, que te acurrucas como sea con tal de sentir hasta el ultimo grado de su cuerpo.
Somos nosotras, sabiamos como iba a acabar la noche.
Despues de remolonear un rato bajo las sábanas era hora de dormir.
Me habia imaginado mil veces el reencuentro, habia sido perfecto, pésimo,  triste, alegre.. Pero jamás se me habia ocurrido que llegase a ser así.
Una vez, ese reencuentro se merece llevar como nombre 'Jamon' porque se me va a hacer imposible llegar a acercarme con palabras lo que fue.
Y como no, solo tu sabrías dejarme sin palabras.

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