En días difíciles como fue el de ayer para mí, no puede evitar sentir con más fuerza que necesitaba un abrazo tuyo, que estaba harta de esta situación, por que ya sabes que hay días que los 1.898,6 km pesan muchísimo más.
A pesar de todo tú siempre eres superior a eso y conseguiste distraerme para que mí cabeza no explotara con tanto pensamiento, te quedaste conmigo hasta que me entrara el sueño y pudiera dormir tranquila.
Es cierto, que prefería cuando esos malos días los arreglabas estando a mí lado, distrayéndome con la misma conversación pero a escasos centímetros de distancia, con besos y caricias entre medias y finalmente durmiendo gozosamente entre tus brazos.
Aun así, tu distracción de anoche a través del skype, fue imprescindible para que conciliara el sueño,
cuando colgamos y cerré los ojos para ello, comencé a pensar en ti, en todos nuestros momentos juntas, en las ganas que tenía de volver a verte, de pasar las segundas navidades contigo y acto seguido recordé la del año pasado.
Ninguna de las dos había tenido unas navidades bonitas del todo desde hacía años, tú tenías una actitud horrible frente a la de ese año también pero yo, no sé exactamente porque razón, estaba llena de positividad con ganas de que llegara y disfrutarla en condiciones.
Cada conversación que teníamos sobre ello se basaba en "pepito grillo"(yo) diciéndote que lo importante era tu actitud, que si quieres cambiar algo debes hacerlo con actos y no esperando a que pase sin más, por que entonces nunca pasará.
A pesar de todo tú seguías sin convencerte del todo y solo me decías: -Ya hablaremos el 1 de Enero, cuando acaben.- y yo con eso me conformaba, estaba segura de que ese año iba a ser diferente.
Te ofrecí que cenaras conmigo y mi familia el 24, que durmieras a mi lado esa noche y que el 25 abriésemos los regalos todas juntas en casa, básicamente te pedí que fueras una más de nosotras y tanto tú como mi familia no dudasteis en estar de acuerdo.
Como cada 24 en mi familia se cena en casa de mis tíos, les gustaste nada más entrar por la puerta y a medida que pasaba la noche y entablabais conversación más aún, al fin y al cabo eres todo lo que mi tía cree que es ser alguien de provecho y ella es la que corta el bacalao en la familia asique tienes sitio en nuestra mesa de por vida, si así lo quieres.
Sobra decir que dormir a tú lado fue tremendamente placentero, en verdad siempre lo es.
Ala mañana siguiente abrimos los regalos una a una, todas nos habíamos hecho regalos entre todas, cada cual más chulo pero se llevó la palma el video que nos hiciste a nosotras tres, mi madre y mi hermana no tenían palabras y yo como era de esperar acabé llorando.
A raiz de eso, te notaba un poco más convencida de que esas navidades ya estaban siendo diferentes pero te gusta bastante poco darme la razón, a lo largo de los días ya no te quejabas, solo decías: -Todavía no han acabado, nochevieja suele ser lo peor.- pero yo sabía que no iba a ser así y tú en el fondo también.
Llegó el día, 31 de diciembre, yo cenaba en casa con mis dos estrellas y tú con tu aita en su casa. Ya te confesé que deseaba pedirte de nuevo que cenaras con nosotras y a pesar de que pensamos en juntarnos todos, nos pareció demasiado para nuestros padres ya que ni siquiera se conocían.
Asique cada una ceno en su casa pero cuando llegó el año nuevo fuimos de las primeras en desearnos el mejor 2015 a través del teléfono y de las primeras en dearnoslo en persona también.
El plan de la noche era pasarnos todas las amigas por casa de tu padre para tomar la primera copa con él y después salir de fiesta pero acabó siendo completamente diferente.
Acabamos quedandonos toda la noche con él, las copas volaban sin parar con la música a todo volumen, cantando todas juntas como locas y creando así uno de los mejores recuerdos posibles.
Al final de la noche cuando cada una se fue a su casa tuvimos nuestra primera minidiscusión del año, todo hay que decirlo, pero fue de lo más absurda, decidimos no desperdiciar ni un segundo en aquella chorrada y fuimos directas ha hacer música, eso remató la perfección de noche.
Volví a llorar de felicidad, me sentí increíblemente afortunada con las personas que me rodeaban y contigo en especial por que por fin estaba con alguien que me lo daba todo, es cierto que el momento en que lloré fue de lo más extraño, recuerdo tú cara de "¿En serio te pones a llorar ahora?¬¬", fue incluso gracioso, de hecho a día de hoy lo recuerdamos entre risas.
Al día siguiente fuimos a comer a mí casa con mi madre y mi hermana de nuevo pero está vez estabamos tan resacosas que al acabar nos pasamos el resto de la tarde en el sofa y ahí nos hicimos nuestra primera foto juntas del año, una foto que me encanta. Y en ese mismo sofá tuvimos la conversación esperada, esa en la que te tocaba asumir que había sido una navidad realmente bonita, creo recordar que no llegaste a querer reconocerlo del todo por que como ya he dicho antes, detestas darme la razón y tampoco me extraña, es algo que haces muy habitualmente.
Solo quedaba el día de reyes al que no le teníamos tanto miedo, ya que es un día que se celebra más cuando eres niño y a estás alturas simplemente te comes el roscón y listo, aún así esa noche cada una tuvo un pequeño detalle con la otra. Mi detalle te quedaba realmente bien, estabas irresistible y le dimos su uso correspondiente al día siguiente haciendo nuestra música.
Ahora que lo pienso, nos pasamos las navidades haciendo música, no tenemos remedio.