Todo empezó en aquella pared. En aquel lugar. Me miraste, te miré, nerviosa, como si fuese la primera vez que te miraba. Ahí estabas tu, enfrente mio, hablándome, moviendo esa preciosa boca que en cuestión de segundos ya la tenía junto a la mía. Temblaba, esa sensación que recorrió todo mi cuerpo no la voy a olvidar jamás. Cerré los ojos, era inevitable hacerlo, y al abrirlos seguías ahí, con tu preciosa sonrisa y esta vez al compás de mis sentidos.
[29 de Abril de 2014]
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